
Diseñar para quienes operan parques eólicos
Software de control que opera y monitoriza parques eólicos en tiempo real.
- Product Designer
- Diseño de producto · Energía
- 2020 - 2021
- Dos desarrolladores frontend, un ingeniero y los operadores de la sala de control
- Catorce meses
- Diseño de producto, sistema de diseño y roadmap
En resumen
Durante catorce meses fui el único diseñador de una plataforma que opera parques eólicos y solares desde salas de control. Aprendí desde cero un dominio industrial, redibujé los diagramas con los que los operadores supervisan varias subestaciones, construí el primer sistema de diseño de la empresa y planifiqué su roadmap de diseño.
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El contexto
La empresa que me contrató hacía software: su producto principal era una plataforma para monitorizar parques eólicos y solares y operar sus equipos en tiempo real, desde los aerogeneradores hasta los inversores y las subestaciones. Automatizar esas operaciones era el corazón del producto.
Llegué en marzo de 2020, justo cuando empezaba la pandemia del COVID-19, y estuve allí hasta mayo de 2021. Nadie había previsto el teletrabajo, así que mi incorporación consistió en un acceso a un entorno de pruebas. Fueron los desarrolladores quienes me ayudaron a entender qué estaba viendo.
Y el trabajo no esperaba: había tres frentes abiertos a la vez. Mejorar el producto que ya existía, diseñar herramientas para clientes concretos y diseñar el producto que iba a sustituirlo.
El reto
Yo no sabía nada del sector. Antes de proponer un solo cambio tuve que entender qué representaba cada cifra, para qué servía cada sección y cómo la usaba de verdad la gente de una sala de control. La interfaz, además, la habían construido desarrolladores sobre frameworks que dejaban muy poco margen para personalizarla.
Tampoco había un sitio hecho para el diseño: la empresa nunca había tenido un diseñador, así que parte del trabajo fue averiguar dónde encajaba. Y mientras cada cliente llegaba con sus propias necesidades, el producto pedía una base común que sirviera para todos.
Mi enfoque
El trabajo, por orden:
- Auditoría
- Dominio
- Herramientas de cliente
- Sistema de diseño
- Diagramas de subestación
- Roadmap
Y las decisiones que le dieron forma:
En los diagramas, los símbolos se quedan y cambia la presentación
Una subestación se supervisa con un diagrama unifilar: un dibujo eléctrico con un símbolo para cada transformador, cada línea y cada interruptor. Modernizarlo redibujando esos símbolos habría cambiado lo que los operadores leen de un vistazo, y eso no se toca. Trabajé con un ingeniero para mantener el significado de cada uno y adapté solo la forma de colocarlos en pantalla: una única librería de símbolos con sus estados (abierto o cerrado, seleccionado o no) y un estilo de texto propio. Los operadores de la empresa revisaron el resultado.
Un sistema de diseño construido alrededor de la tabla
El producto cambiaba de aspecto de una pantalla a otra, y eran sus frameworks los que decidían el aspecto de las cosas. Un sistema propio arreglaba lo primero y nos libraba de lo segundo. Lo organicé en átomos, moléculas y organismos. Su pieza más grande es la celda de tabla, con 119 variantes, porque el producto está hecho de tablas de datos en directo. Cada flujo llegaba a desarrollo con todas sus pantallas marcadas: qué componente usaba cada una y qué hacía cada control.
Un cuaderno de campo que funciona sin cobertura
Los técnicos de campo apuntaban sus inspecciones en un cuaderno de papel y después las pasaban a otro dispositivo. Diseñé un cuaderno digital con las comprobaciones que hay que hacer y campos para los valores medidos en el parque. El problema es que en un parque eólico casi no hay cobertura, y pedirles a los técnicos que esperasen a tener señal nunca fue una opción. Por eso el diseño guarda los datos en el dispositivo durante la visita y sincroniza solo cuando vuelve la conexión. Se construyó primero, ad hoc, para el cliente que lo pidió.
Un mismo proceso para cada funcionalidad, escrito en el plan
En enero de 2021 planifiqué todo el año de diseño: 17 funcionalidades del nuevo producto repartidas en 26 sprints. Todas siguen los mismos cuatro pasos (análisis, prototipo de escritorio, documentación del sistema de diseño y documentación de la interacción) y pasan por tres controles fijos: una reunión de revisión, los cambios y la aprobación, y una fecha límite. Así la documentación es un paso más de cada funcionalidad, no una tarea que se deja para el final.







Los resultados
- El primer sistema de diseño de la empresa: 31 componentes con 604 variantes
- 20 diagramas de control de 13 subestaciones, redibujados con un solo lenguaje visual
- Una herramienta de gestión de turnos diseñada para la sala de control de un cliente
- El sucesor del producto, mapeado y diseñado funcionalidad a funcionalidad
- Un año de trabajo de diseño planificado en 26 sprints
- Un cuaderno de papel sustituido por uno digital que funciona sin conexión







Lo que aprendí
En un sector tan técnico, modernizar una interfaz empieza por entender las convenciones de quienes la usan, y por respetarlas. Trabajar con ingenieros y operadores me enseñó a distinguir un cambio de presentación de un cambio de significado. Y descubrí otra cosa: la necesidad de un cliente puede abrir una conversación sobre diseño que una propuesta interna no consigue abrir.
Si empezara hoy, acordaría mucho antes una forma de trabajar compartida, los criterios para priorizar y una base de componentes. Lo que no puedo decir es que haya menos errores o que se trabaje más rápido en la sala de control: vi partes de estas interfaces en producción, pero nadie las midió, y mi etapa allí acabó antes de que el nuevo producto estuviera terminado.
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