Bufandopia, el museo web de mis bufandas de fútbol
Todos los proyectos

Bufandopia

Un código QR en cada bufanda, un mapa para quien quiera traerme la siguiente y “datos cuñados” de cada equipo.

Mi rol
Product Designer
Sector
Museo web de mi colección de bufandas de fútbol
Fechas
2026
Equipo
Solo yo, con un asistente de programación de IA
Duración
Construida en agosto y septiembre de 2026, y sigue creciendo
Alcance
Concepto, diseño de producto, datos y construcción

En resumen

Bufandopia es el museo web de mi colección de bufandas de fútbol. Cada bufanda de mi pared tiene un código QR que abre su propia página, mi familia y mis amigos tienen un mapa para encontrar la siguiente, y yo lo gestiono todo desde un panel privado. La diseñé y la llevé a producción sin escribir yo el código, trabajando con un asistente de programación de IA.

Bufandas publicadas, de 8 países
31
Clubes en el mapa público, de 22 países
1K+
Partes sobre los mismos datos: páginas de bufanda, mapa público y panel privado
3
Divisiones seguidas, de 22 países
50
Años reuniendo los escudos vectoriales que usa el mapa
10
La primera bufanda: la final de la Copa Libertadores en Madrid
2018

El contexto

Colecciono bufandas de fútbol porque el fútbol y el diseño son dos cosas que no sé dejar en paz, y lo que más me gusta de los clubes es su identidad: escudos, colores y las historias que hay detrás. Cuando viajo voy a ver el estadio local, y la bufanda es lo que me traigo de vuelta.

La primera salió de la final de la Copa Libertadores de 2018 en Madrid, donde acabé en el fondo de Boca Juniors. La colección como tal empezó años después en Sheffield, con una bufanda del Sheffield United y una visita al estadio de fútbol profesional más antiguo del mundo. Luego, tras visitar al otro club de la ciudad, el Sheffield Wednesday, y conocer la historia de su nombre, decidí coleccionar algo más que bufandas: quería coleccionar historias.

Mi primera idea fue una etiqueta de papel en cada bufanda. Un código QR era mejor: no hay nada que reimprimir cuando cambia el texto, y cabe muchísimo más que en una etiqueta.

Y entonces empezó a apuntarse más gente. Mi pareja volvió de Noruega con una bufanda del Tromsø, dato incluido. Mis padres, jubilados y de viaje en autocaravana, encontraron ahí la respuesta a qué traerme de sus aventuras. El problema es que no siguen el fútbol: no tenían forma de saber qué clubes había cerca, cuáles cuentan para la colección ni dónde está el estadio.

Ahí fue cuando Bufandopia se convirtió en un producto: cuando dejé de diseñarla solo para mí. Hoy tiene tres partes: la página de cada bufanda, a la que solo se llega por su código QR; un mapa público de clubes cercanos para quien quiera traerme una; y un panel privado donde gestiono la colección, la lista de deseos y los colgadores de mi pared.

El reto

Sin cliente, nadie te dice que no. Un proyecto personal puede crecer en cualquier dirección, así que buena parte del trabajo fue decidir qué no es Bufandopia: ni una tienda, ni un catálogo, ni una herramienta para varios usuarios.

Además, no soy desarrollador y no uso un terminal. Cada línea de código se escribió con un asistente de programación de IA, y eso solo funciona si las decisiones de producto se toman antes. El asistente puede construir, sugerir una implementación o señalar un límite. Pero alguien tiene que seguir decidiendo qué se construye, qué se quita y de qué datos se puede uno fiar.

Mi enfoque

El trabajo, por orden:

  1. ConceptoCada funcionalidad cerrada antes de escribir código: qué resuelve, qué datos necesita y sus casos límite.
  2. DiseñoPantallas en Figma para escritorio y móvil: página de bufanda, panel, colección y colgadores.
  3. ConstrucciónEl asistente de IA convierte el concepto y las pantallas de Figma en código.
  4. RevisiónUn cambio pequeño, un vistazo en escritorio y en móvil, una corrección de una línea, y el siguiente cambio.
  5. DatosLa base de datos de clubes, construida país a país en una hoja de cálculo y revisada a mano.
  6. ImágenesUn proceso repetible que va de las fotos de móvil de las bufandas reales a las imágenes de cada página.

Y las decisiones que le dieron forma:

  • Un museo, no un catálogo

    Bufandopia cuenta la historia de cada bufanda; no es una tienda ni un catálogo. Por eso no hay cuentas de usuario ni flujo editorial: el panel tiene un solo usuario. Y la dirección de la página de una bufanda no cambia nunca, aunque cambie el nombre del club, porque esa dirección está impresa en un código QR.

  • Una bufanda de la lista de deseos es una bufanda normal, aún sin publicar

    En la lista de deseos están las bufandas que no pude comprar en su momento y a las que, según mis propias reglas, tengo derecho. Podrían haber sido un tipo de registro aparte y más simple, pero las hice bufandas corrientes con una marca de “sin publicar”. Cuando llega una, para publicarla basta con cambiar la marca y contar cómo y cuándo llegó: nada que duplicar ni que migrar.

  • Una base de datos pequeña de la que me puedo fiar, no una enorme de la que no

    La primera base de datos de clubes fue una importación automática de Wikidata: 41.509 clubes, de los que solo unos 1032 (el 2,5%) tenían escudo y coordenadas. La descarté y construí la base de datos a mano, país a país: nombre, ciudad, estadio, coordenadas, categoría y un escudo vectorial de una colección que guardo desde hace más de diez años. Las coordenadas no cuentan hasta que las he comprobado una a una, porque una revisión de las primeras 28 páginas de bufanda encontró 16 estadios mal situados, con errores de entre 400 metros y 18 kilómetros. Los filiales y las categorías más bajas se quedaron fuera.

  • Un mapa por el que se puede pasear, con salida cuando falla la ubicación

    El primer concepto encerraba el mapa en un radio de 200 km alrededor del visitante, y en pantalla parecía una jaula. Ahora se abre en la zona cercana y deja moverse con libertad, mientras van apareciendo clubes nuevos. Pero un mapa que arranca donde estás depende de que el dispositivo acierte con tu ubicación, y no siempre acierta: un navegador de escritorio me situó una vez a más de 100 km de donde estaba, y parecía que los clubes estaban mal cuando lo único que estaba mal era el punto azul. Por eso la búsqueda por ciudad está justo al lado de la geolocalización.

Los resultados

  • 31 bufandas publicadas, de 8 paísesCada una con su escudo, un dato del club y la historia de cómo llegó hasta aquí. Contadas en la base de datos en producción el 3 de octubre de 2026.
  • Un mapa público con más de 1000 clubes de 22 paísesCada club con su escudo, su estadio, sus coordenadas y su categoría.
  • Una base que funcionaba al día siguiente del primer commitAñadir y editar bufandas, inicio de sesión, códigos QR y la página pública de bufanda. 77 commits en 12 días de trabajo en total.
  • Un panel privado de uso diarioPanel, colección, una lista de deseos de 20 clubes, mapa y tres colgadores con 30 de sus 45 huecos ocupados. La última bufanda entró el 3 de octubre de 2026.
  • Un proceso de imágenes repetibleDe una foto de móvil de la bufanda real a la bufanda en un maniquí. 28 de las 31 páginas tienen la suya.
  • Unas 5900 líneas de código en producción, escritas con un asistente de IANext.js, Supabase y MapLibre en Vercel, con 18 migraciones de base de datos y 20 componentes.

Lo que aprendí

La IA me dejó llevar mis propias decisiones mucho más lejos: no hasta un prototipo, sino hasta un producto que funciona. Donde no ayudó fue en las decisiones en sí. Darme cuenta de que mis padres necesitaban un mapa y no una base de datos, o elegir algo más de mil clubes comprobados frente a decenas de miles incompletos: eso seguía siendo diseño de producto, y seguía siendo mío.

Generar las imágenes me enseñó dos cosas. La primera, a tocar una sola cosa cada vez: si un prompt casi funciona y lo reescribes entero, lo normal es que estropees también lo que ya salía bien. La segunda, que no todo se arregla escribiendo mejor: una de las imágenes se inventaba los colores una y otra vez, y la solución no fue cambiar el prompt, sino usar un modelo con más resolución.

Hice Bufandopia por capricho. No es un proyecto profesional. La uso cada vez que llega una bufanda. Y hay tres que me encantaría ver llegar por su “dato cuñado”, si alguien que lea esto puede conseguirlo: el Sheffield F.C., el club de fútbol más antiguo del mundo; el Esporte Clube Macapá, en Brasil, cuyo estadio tiene medio campo en el hemisferio norte y el otro medio en el sur; y el Deportes Puerto Montt, en Chile, el club profesional más austral del mundo.

Contacto

Si te he caído bien y quieres ponerte en contacto conmigo, cuéntame el proyecto, la charla o tus teorías sobre el Área 51. Escríbeme o reserva una llamada.