
Navegar con un barco dirigido desde el móvil
Aplicación que controla el piloto automático de un barco.
- Senior UX Designer
- Diseño de producto · Náutica
- 2023 - 2024
- Dos diseñadores, a través de una agencia
- De noviembre de 2023 a 2024
- Arquitectura de información, flujos y wireframes
En resumen
Diseñé la arquitectura y la interacción de la app móvil que controla el piloto automático de un barco. Más de setenta requisitos del cliente se convirtieron en un mapa, cinco flujos y más de 800 pantallas de wireframe. El dispositivo está hoy a la venta, y su app surca los mares de las tres maneras que definieron aquellos wireframes.
- 70+
- 5
- 800+
- 9
- 3
- 2025
El contexto
El producto es un piloto automático para embarcaciones de recreo: un dispositivo físico, una especie de volante, que gobierna el barco. La app se empareja con él desde el móvil y, una vez emparejada, lo controla. El propietario configura el barco, dibuja una ruta sobre un mapa y el barco la sigue.
Por eso el mapa es el centro de la app. A su alrededor están las rutas, las notificaciones, los barcos, la cámara y la cuenta, y dos modos de uso: explorar y navegar.
Trabajé con otro diseñador, a través de una agencia que llevaba la relación con el cliente. Nos repartimos así: todo lo anterior al diseño visual era mío, es decir, convertir la idea en un producto, organizar sus funciones, definir los flujos y construir los wireframes. Mi compañero marcó la dirección visual, y yo le eché una mano produciendo pantallas.
El reto
La app tenía que entenderse con un dispositivo físico que otro equipo todavía estaba diseñando. Yo no tenía línea directa ni con ellos ni con el cliente final, y algunos comportamientos del hardware seguían sin cerrarse. Un flujo podía parecer terminado hasta que llegaba un dato nuevo sobre lo que podía hacer la rueda, o sobre cómo avisaba de que estaba emparejada, y de repente las instrucciones de las pantallas ya diseñadas dejaban de coincidir.
Además, tenía que funcionar en un móvil a bordo de un barco en movimiento, con salpicaduras, en manos de alguien que va gobernando. Y la tripulación traía su propia pregunta: compartir un viaje y ceder el control del barco no son, ni de lejos, la misma acción.
Mi enfoque
El trabajo, por orden:
- Requisitos
- Mapa funcional
- Flujos
- Wireframes
- Diseño visual
Y las decisiones que le dieron forma:
Cada función lleva el número de su requisito
Con el hardware cambiando y el cliente a un intermediario de distancia, necesitaba saber qué tocaba cada cambio. Por eso el mapa funcional une cada función de la app con el requisito numerado del cliente. Cuando llegaban novedades sobre la rueda, el mapa enseñaba qué pantallas dependían de ella. Lo barato habría sido un mapa del sitio normal, que nos habría dicho dónde estaban las cosas, pero no por qué estaban ahí.
El emparejamiento se diseña desde sus fallos
El camino previsto es corto: acercas el móvil a la rueda y la app avanza sola. Lo que había que diseñar era todo lo demás: el Bluetooth apagado, el dispositivo fuera del modo de emparejamiento, el móvil que no lo encuentra, la luz que no parpadea. Cada caso tiene su instrucción y su salida, hasta llegar al soporte técnico. Los permisos del móvil, además, se piden cuando una función los necesita y no al abrir la app, con una nota sobre lo que deja de funcionar si se deniegan.
Tres maneras de crear una ruta, una sola de editarla
Una ruta se puede importar de un archivo, construir punto a punto o dibujar a mano alzada sobre el mapa. Hicieron falta varias propuestas para que las tres convivieran. Lo que comparten es la edición: una pulsación larga añade un punto, arrastrar lo mueve y pulsar la línea entre dos puntos inserta otro. Un punto también se puede escribir como coordenadas o elegir en una búsqueda de lugares de interés.
Solo el capitán puede ceder el timón
La app también es para quien alquila un barco y viaja en grupo. Unirse a un barco como tripulación es sencillo: acercas el móvil a la rueda y el propietario te acepta desde una notificación. Ceder el control no lo es: solo puede hacerlo el capitán. Saber quién más va a bordo antes de salir es además una medida de seguridad, para el día en que el móvil del capitán se vaya por la borda.







Los resultados
- Un mapa funcional que enlaza más de setenta requisitos con sus funciones
- Cinco flujos y más de 800 pantallas de wireframe
- Nueve casos para un dispositivo compartido
- Un producto que llegó al mercado
- La app publicada navega de las tres maneras que definieron los wireframes







Lo que aprendí
La app de un dispositivo físico nunca está más cerrada que el propio dispositivo. Una señal de emparejamiento o un límite de la rueda pueden cambiar varias pantallas, así que el comportamiento del hardware tiene que quedar por escrito antes de dar un flujo por terminado. Si pudimos reabrir cosas sin empezar de cero fue porque cada requisito estaba unido a sus funciones, y cada función a sus flujos.
Por desgracia no pudimos hacer un seguimiento, por lo que no puedo decir cuánto de la app publicada es nuestro, pantalla a pantalla: no las he comparado. Tampoco probamos con navegantes en el agua, y es justo en lo que hoy insistiría.
Contacto
Si te he caído bien y quieres ponerte en contacto conmigo, cuéntame el proyecto, la charla o tus teorías sobre el Área 51. Escríbeme o reserva una llamada.